Cerdo

Hoy andaba por el parque y vi dos perros jugando. Uno era normal, pero el otro tenía una pinta muy extraña. Era gigantesco, con pelos muy largos y gruesos, una cabeza que formaba la mitad del cuerpo, patas cortitas, y un morro larguísimo.  Parecía una javelina.

Me acerqué a la mujer que lo llevaba. Era muy guapa. Tenía la cara de una ángel, marcada de rizos. Su perfecta piel, limpia de maquillaje, era resplandeciente.

“No, es un cerdo,” me contestó en un tono de voz sequísimo y me dio la espalda, pero no antes de que viera su cara de desprecio. Me hizo sentir como si le hubiera pedido dinero, o un masaje genital.

Sabes cuando la gente es horrible contigo por ningún motivo, y simplemente no puedes creerlo? Entonces, en vez de hacer la cosa lógica, y largarte de allí, intentas seguir hablándoles …con la esperanza de que les hayas malentendido, y realmente son simpáticos?

“¿Son como perros, no?”

La angel movió la mirada del suelo a mi cara, y de nuevo al suelo, como para demostrar que los dos eran iguales. Seguido, levantó la mirada a fijarla en un edificio lejano y dijo, “No, son como cerdos.”

“Perdona. No quería insultarte. Sólo preguntaba.” Y crucé la calle para irme muy, muy lejos.

No le conocía para nada, pero su comportamiento me dolió. Fue ella la que trajo un cerdo de 50 kilos a un parque para perros, y soy yo la friki? Que se joda. Sólo le preguntaba por su puto cerdo.

Para consolarme, entré en un bar de tapas y comí un plato entero de jamón serrano. Perra.