Chúpamela: enfrentamiento con acoso

Estoy en camino a mi casa anoche después de ver la actuación de mi profesor de piano en un bar cercano. Es tarde y estoy sola. Estoy en la recta final, pasando al lado de la plaza que queda una manzana de donde vivo. La plaza está poblado de unos cuantos habituales: los lateros y un manojo de hombres sentados en los bancos.

La plaza está tranquila y silenciosa, hasta que una voz corta el rollo. Dice, en inglés:

Hey. Rubia. (Blondie) Rubia. Chúpame la polla. Rubia. Chúpamela. Hey. Hey! Chúpame la polla!

No reacciono para nada. No paro, no me encojo, no dejo que mi cuerpo muestra la más mínima señal que lo he escuchado. Y sigo caminando.

Pero la voz no acepta mi negativo. Sigue, cada vez más alta, cada vez más insistente: CHÚPAME LA POLLA.

Mientras sigo caminando, saco mi teléfono y preparo la app de la camera. Una vez lista, giro 180 grados y, vuelvo, con calma, a la plaza. Paro justo en frente del banco de donde habían venido los gritos, la cámara de video en marcha. Esto es lo que sucedió:

Transcripción del encuentro:

Rachel: Qué dijiste?

Cerdo: Qué tal?

R: Qué dijiste?

C: No he dicho nada.

R: ¿Nada?

C: Nada.

R: (con sarcasmo) Ah, de verdad?

C: (devolviendo el sarcasmo) Sí, de verdad.

R: Pues, acabo de escuchar a algún cerdo por aquí decirme algo asqueroso.

C: No sé de qué hablas.

R: No podía haber sido tú, verdad?

C: Sí, verdad.

R: Seguramente no fuiste tú.

C: Yo?

R: Sí.

(El amigo intenta intervenir)

C: Creo que has cometido un puto error (“a fucking mistake”).

R: No lo creo.

C: Creo que has cometido un puto error, porque…

R: Sí, tendría que haberme equivocado. Tendría que haber sido otro cobarde.

C: (interrumpiendo) De dónde eres? De dónde eres?

R: Y ahora voy a compartir mis datos contigo? De dónde eres tú?

C: No lo sé. De dónde eres?

R: Muy bien. Me alegro de saber que no fuiste tú.

C: Bien. Vale.

R: Me alegro de saber que ese cerdo no fuiste tú.

Lo curioso es que conozco al hombre sentado al lado del acosador, a quién evité filmar, que se escucha intentando entrar en la conversación. Es un tipo grande que tiene un aspecto que da miedo pero que en realidad es bastante tranquilo. Forma parte de un grupo que siempre se puede ver en un par de esquinas del barrio, bebiendo todo el día y generalmente no molestando a nadie. Durante años he pasado por su lado, a veces saludándoles, y nunca he tenido un problema con ellos, ni los he visto molestando a nadie.

Una vez apagada mi cámara, continué mi conversación el ese hombre que compartía el banco con el acosador. O, más bien, él continuó la conversación conmigo. Insistía en que escuchara lo que tenía que decir. Lo cual era: pedir perdón por el energúmeno a su lado. Repetidamente.

“Está borracho,” dijo. “Lo siento mucho.” Creo que lo decía en inglés, encima.

Puse mi mano en su hombro y le miré a los ojos. “Soy tu vecina. Vivo aquí. Y me gustaría poder volver a casa sin acoso. Pero no hace falta que pidas perdón por él. No es tu culpa.”

Pero seguía pidiendo perdón, mientras el cerdo a su lado se quedó en silencio, ignorado por ambos.
______________

P.D. Mierda así florece en la oscuridad, ayudada por la complicidad de los que lo presencian y no hacen nada. Si más hombres enfrentaran este comportamiento cuando sucede, tal y como lo hizo mi vecino, no pondría fin al acoso o esas actitudes machistas y agresivas. Pero conseguiría que los acosadores no sintieran apoyados en su comportamiento.  Porque en realidad como se ve en el video, son unos putos cobardes en el fondo. No les gusta la atención negativa que merecen. Y nosotros como mujeres nos sentiríamos un poco más seguras caminando por nuestras propias calles.

5 comentarios

  • Esto nos ha pasado a todas, la mayoría de las veces lo ignoras y sigues tu camino como si nada, y en alguna ocasión he contestado, pero todos son unos cobardes o miran para otro lado o son aún más groseros y se ríen sin escuchar, en lugar de rectificar, pedir perdón por su comportamiento y no volver a hacerlo.
    Gracias Rachel por grabarlo y por compartirlo. Qué grande eres!!!

  • Es una pena que aun existan cerdos como estos.
    mas de una vez tuve que intervenir en situaciones parecidas a estas donde el agresor a sorpresa de cabreo de la agredida a respondido con violencia fisica .

    Pero que coño es esto? un tio cerdo que insulta a una mujer, le dice lo que le salio de ese basurero que tiene como boca y mas encima se rebota por que la tia le contesta ?.
    vamos, es para hacer una brigada anti hijos de puta cobardes que insultan a las mujeres y repartirle palos pa que aprendan. no es la solucion responder con violencia ante una violencia claro está, pero es que este tipo de cerdos no se les puede tratar de otra manera. creo que los perros entienden y se comportan mejor.

    Un saludo Rachel!!! 😉

  • Hiciste muy bien grabándolo y afeando su conducta. A todas nos ha pasado y todas deberíamos hacer lo mismo , lo normal es que se acobarden los gilipollas, aunque hay que reunir vañlor para encararlos como has hecho tú, porque nos han educado en la cultura del miedo al macho , lo cual no deja de ser normal, dado el número de agresiones que los machos perpetran sobre las mujeres por día en este mundo.
    Queremos estar tranquilas en la calle. Gestos y acciones como esta que has hecho sirven para empoderarnos. Y también llevar gas pimienta y aprender defensa personal. Quiero decir que en realidad hay que responderles, no está bien que sigan acosando impunemente. Y desde luego necesitamos que los hombres decentes se pongan de nuestro lado y también respondan.

  • Es de pena que ésto sea lo normal. Lo extraño es ir por la noche andando y llegar a casa sin que nadie te haya dicho algo, obsceno o paternalista. A mi me ven con cara de cría y normalmente me dicen cosas de otro tipo, pero la intención es la misma. Olé tú y viva tu vecino que al menos fue capaz de meterse en medio. Tolerancia cero con esta escoria.

    Un beso!

  • Bravo, Rachel. Esto por desgracia ocurre demasiado a menudo a las mujeres y muchas veces influye en su comportamiento, en salir apocadas de casa o a la defensiva, esperando que en cualquier momento te salte algún capullo por medio. Yo vivo en Bruselas y aquí hace un par de años este video grabado con cámara oculta por una estudiante puso en evidencia la triste realidad:
    https://m.youtube.com/watch?v=H0uQInTECI4
    Sirvió para tomar conciencia del problema y que los políticos prometieran multas contra esas faltas…
    El problema es el mismo aquí, en Barcelona o en Nueva York…
    http://www.slate.com/blogs/xx_factor/2014/10/28/street_harassment_video_a_hidden_camera_records_what_women_go_through_on.html
    No hay que dejar que esos abusos afecten, mantener la calma y reaccionar de manera inteligente y sangre fría. Por eso te aplaudo, creo que tu reacción fue de lo más natural y lograste demostrar lo patético de la situación. Sólo entre todos, con más educación y menos consentimiento de situaciones o comentarios sexistas, podremos tener una sociedad más justa.

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