Guerra y paz

AK-33

Ya que he abierto la puerta al tema de los dos Anti-Karaokes, quiero aprovechar de la conyuntura para clarificar un par de asuntos. Y después de eso, espero, no volver a hablar más del tema.

Hoy quiero dirigirme a un asunto que lleva tiempo molestándome: la noción de que hay una guerra entre los dos shows.

Sólo puede haber una guerra si hay dos participantes. Yo, de mi parte, no participo, ni he participado. Mi único objetivo fue apartarme de una situación insana. Pero hubieron unos sucedidos que pueden haber dado la impresión equivocada, y por eso me gustaría clarificarlo ahora.

Me he enterado de unos comentarios de consternación sobre el cambio de la fecha del Anti-Karaoke en Sidecar, de los sábados a los jueves. Este cambio fue anunciado poco después de que lo del otro Anti, también los jueves, salió a la luz. Por la cadena de sucedidos en el tiempo, daba la impresión de que mi show se había cambiado de fecha como reacción al otro.

Nada que ver. El cambio a los jueves fue decidido semanas antes, desde luego no por mi parte, precisamente en la primera reunión que tuve con los jefes de la sala Sidecar después de mi ruptura con mi ex-compañero. O sea, semanas antes de que saliera las noticias sobre un otro A.K.. En esa reunión me dijeron que tendría que dejar los sábados. Me ofrecieron los jueves. Es una sala de conciertos y querían recuperar los sábados para programar conciertos.

Cualquiera que piensa que yo tuviera el poder de decir a una sala tan importante como Sidecar que “ya cambiamos a los jueves porque quiero”, ignora cómo funciona ese negocio. Las salas tienen su programación cerrada con bastante antelación y un cambio así se decide con tiempo.

Por otro lado:

Como describí en mi último post sobre el asunto, sé que mi ex ha montado una campaña de difamación contra mi y la sala Sidecar por seguir adelante con el show sin él. Me acusa de robo. Lo que no cuenta es que, en mi conversación con él, le ofrecí seguir en solitario con el A.K. Madrid.

Además – una cosa que quizás no sabe – en mi primera reunión con los gerentes de Sidecar, la primera cosa que hice era ofrecer que hicieran el Anti con mi ex.

O sea, sólo con mi ex.

Les dije que yo era capaz de seguir ofreciendo un show estupendo. Pero que en el caso de que preferirían trabajar con mi ex, que me apartaría tranquilamente y no les causaría ningún problema, mucho menos hablar mal de ellos.

¿Por qué dije eso?

Por un par de razones. Tras la ruptura, mi ex les llamó y soltó una cantidad de barbaridades sobre mi y qué les pasaría si trabajaran conmigo. Por eso, cuando llegué a esa reunión, el ambiente era bastante tenso. Yo no deseo tener una relación laboral si los otros colaboradores no están bien conmigo. Una relación en que no hay confianza no va a durar, y en un caso así creo que es mejor despedirse con buen rollo y buscar la próxima oportunidad.

Segundo: me sabía mal por los gerentes de Sidecar. Siempre habían portado bien conmigo. Habían dado un apoyo sincero y constante al A.K. desde que volvió a su sala, y verles metidos en un follón que no tenía nada que ver con ellos me daba pena. No lo merecían.

Tampoco era mi oferta tan extraordinaria. La sala es suya, y es obvio que trabajarán con quien quieran trabajar.

Por lo que podemos ver hoy en día, su decisión sobre con quién continuar queda evidente.

Esos eran los dos puntos claves que quería traer a la luz.

Ahora contesto un par de preguntas que me han llegado, repetidamente, desde entonces. Sé que no tengo por qué contestarles, pero me apetece.

¿Qué opino del otro Anti?

Del show en si, no tengo opinión. No lo conozco. Por el hecho de que fue montado con intento dañino contra mi, no deseo conocerlo. Mi ex me lo pone fácil mantener mi ignorancia, porque me ha bloqueado de todo lo suyo en Facebook.

Lo agradezco. No quiero saber nada. Quiero mantener mi mente limpia y centrada en lo mío: proveer los mejores shows que sean posibles, con buen rollo, y ya está.

Sin embargo, hay un asunto sobre ese show que es imposible no opinar, y esa es la decisión de mi ex utilizar el nombre “Anti-Karaoke”. Pienso, algunos, que es un error. Mi ex lo ha usado para crear confusión y llevarse mi público, pero creo que tampoco le ayuda. Creo que hubiera sido mejor — para él, para su show — inventar un nombre original. Aunque copiara todo lo que pudiera del A.K., al crear un nombre nuevo, no se colocaría tan directamente en esa posición de ser siempre comparado con el original, y evocar la fantasma de Rachel.

Me preguntan por él que hace “mi” papel en el otro A.K., Dan Glam. Mucha gente que conoce bien el A.K. saben que Dan Glam y yo llevamos muchos años siendo amigos. Le consideraba un verdadero amigo, alguien en quien podía confiar; un colega artística y también un protegido mío. Le apoyaba en sus esfuerzos creativos y personales, especialmente en sus proyectos de performance art. Quedábamos como amigos y le visité en su casa.

Mi última demostración de apoyo por Dan Glam era en Diciembre. Tendría que hacer un viaje de emergencia a U.S.A. en enero, y si anuláramos los A.K.’s, dejaríamos las salas colgadas. Entonces busqué sustitutos para hacer mi papel durante esas dos semanas.

Al final, le propuse dos habituales como mi sustituto: Jade y Dan Glam. Él no estaba convencido con la idea de Dan Glam como presentador. Era demasiado marginalizado, demasiado “edgy”, dijo; sería preferible una “chica buena” como Jade. Preferiría una presentadora más parecida a mi.

Lo discutí. Dan Glam sería fantástico, dije. Era interesante, divertido, rock-n-roll. Iría bien para el show tener una variedad. Le iría bien tener el curro. Pero no pude convencerle.

Mi ex pidió a Jade presentar las dos semanas, pero Jade sólo podía presentar una. Entonces acabó cogiendo a Dan Glam para el segundo show.

Recuerdo sentir feliz por verle reivindicado a Dan Glam. Pero también recuerdo prever en esos momentos que sería Dan Glam él que acabaría reemplazándome permanentemente cuando mi ex llevara a cabo su amenaza a montar “un karaoke para hacerte competencia”.

Lo vi venir todo. Y lo acepté.

Porque a esas alturas, lo importante era pasar página y seguir adelante con el siguiente capítulo. Lo tenía clarísimo.

En febrero Dan Glam me pidió colaborar con él y su grupo con unas versiones de los Stooges. Rechacé la invitación. Tenía que preparar un montón de shows para la primavera y no tendría tiempo.

Poco después de eso, rompí mi relación laboral con mi ex.  Una vez hecho, llamé unos íntimos amigos en busca de apoyo… entre ellos, Dan Glam.

Unas semanas después de eso, me llegó la noticia de que mi ex iba a hacer un show que se llamaba “Anti-Karaoke”. Ignoraba dónde lo haría o quién colaboraría.

Un día después, me llamó Dan Glam. Me dijo que mi ex le había pedido ser presentador de su Anti-Karaoke. Le sabía mal. También era amigo — igual de íntimo o más — con mi ex. Quería apoyarle, pero… Quería saber cómo estaba con la idea.

Cómo estaba? No me gustaba. Que mi amigo se hiciera presentador de un karaoke me daría igual, pero precisamente que fuera la cara de un show montado en hostilidad contra mi… pues, no. No estaría bien con eso.

Pero no le iba a decir qué hacer. La decisión es tuya, dije. Si lo hagas, no te odiaría y no te consideraría un enemigo. Pero sí, me molestaría. Mucho.

Le pregunté si creía que realmente se beneficiaría de convertirse en la cara de un show hostil hacia el mío con el mismo nombre, que siempre provocará a los espectadores a preguntarse, “Pero dónde está Rachel?”

Ofrecí ayudarle a pensar en proyectos, nuevas cosas que hacer. No deseaba colaborar en versionar a los Stooges, pero estaría dispuesta a ayudarle a buscar nuevas oportunidades.

Finalizamos la llamada sin haber llegado a ninguna conclusión. Recuerdo pensar que era una muestra de clase de su parte, hacer esa llamada. Recuerdo pensar también que la posición en que se encontraba era una mierda.

El día después, corrió la noticia: Dan Glam, el presentador del “otro” Anti.

Qué siento hoy en día hacia Dan Glam? Pena. Decepción. Rencor? No. Odio? Que va.

Ya no es mi amigo. Pero tampoco es mi enemigo.

Así es como lo veo:

Que él esté allí, haciendo de Rachel, o de Dan Glam, o de quien sea, es el resultado de haberme liberado de una situación inaguantable.

Entonces: estoy en paz.

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P.D. 28-4-2015: Dan Glam dejó de presentar el “otro Anti”, me pidió perdón y ya nos hemos hecho las paces. Le deseo, como siempre, lo mejor.