No soy valiente

Algunos me han dicho que soy valiente por hablar abiertamente sobre tópicos profundamente personales y dolorosos, como malos tratos en familias en relaciones sentimentales.

Aunque aprecio el cumplido, no me siento cómoda aceptarlo, porque no soy valiente. Simplemente estoy haciendo lo que necesito hacer. Nada más.

Valentía implica elección. Elejiste matar al dragón. Elejiste salvar esas vidas, y ahora eres un héroe. Valentía otorga un estado elevado para él/la que actúa, poniéndole en un pedestal para ser admirados por las masas que se creen no tener los huevos de hacer lo mismo.

No veo mi decisión de salir de relaciones abusivas, o hablar sobre lo que sucedió en esas relaciones, o hablar de lo que sigue pasando a la gente que quiero que se quedan en relaciones abusivas, como “valiente”. Lo veo como una necesidad absoluta a mi supervivencia, y punto.

Sí, es una elección hablar de un evento incómodo o no, pero tuve que llegar al punto en que ya no sentía que tenía alternativa. Tuve que llegar al punto en que elegía, francamente, entre la vida y la muerte.

Que melodramático, verdad? Pues la vida a veces es así. Hay que describir las cosas como son.

Antes de tomarme semejantes decisiones “valientes”, estaba viviendo una vida que pensaba en acabar regularmente. Reflexionar en cómo suicidarme, o cómo hacerme daño severo, ocupaba mucho de mi tiempo y energía. No nací así; no era así de niña. Pero con el tiempo, me encontré en relaciones fundamentales que eran enfermizas. Entonces acabé enfermándome, claro.

Entonces lo único que necesitaba hacer — y estoy consciente de la afortunada que era, gozar de ese margen en que podía sufrir, porque mucha gente no lo tiene y acaban logrando su meta de auto-destrucción — era llegar al punto en que no podía más. Y para lo que fuera que estaba causando infelicidad en mi vida — da igual el caos que resultaría, da igual los costes y castigos que llegarían, las amistades que perderían, los familiares que me darían la espalda. Da igual quién acabaría juzgándome, rehuyéndome, incluso atacándome, intentando hacerme daño. Fueran los costes lo que fueran, valía la pena, porque no había alternativa.

Veis? Pura necesidad, nada más. Como comer cuando tienes hambre. Si no, te morirás de hambre, verdad? Comer cuando tienes hambre es absolutamente necesario a tu supervivencia. Tanto como dormir cuando tienes sueño o cuidarte cuando estás enferma.

Es valiente comer cuando tienes hambre? Dormir cuando tienes sueño? Es valiente cuidar una herida?

Hablar sobre lo que pasó, y sobre lo que continúa pasando, es tan necesario a mi bienestar como comer, dormir, y cuidados en general. Lo sé porque he aprendido de la experiencia que cuando no saco al aire algo importante, empiezo a sentir malestar. Mentalmente y físicamente. Mi energía baja. Me alejo de mi misma. Me siento enferma.

La represión crea enfermedad. Fui reprimida la mayoría de mi vida. Durante mi niñez, pero mucho más allá de esos años. Bullied, amenazada, me dijeron que me callara, que a nadie les importo, ni lo que pienso ni lo que tengo que decir. Borra lo que has escrito; cállate; cómo te atreves a hablar de lo que hemos hecho. No cuentes tu historia; protégenos y nuestros malos hechos. Si no, vamos a por ti. Vamos a reclutar a todos los que conocemos para meterse contigo y hazte miserable.  Vamos a hablar con tus queridos para que te den la espalda. Vamos a asegurar de que vives y mueres sola i aislada.

Cállate y te querremos.

Pues me callé. Durante años. Y mira: no me querían.

Ahora, me gano la vida hablando. Hablando de la vida real. Cosas reales. Soy conocida como cómica, pero los cómicos viven vidas reales, y como el suicidio de Robin Williams pone de relieve para todo el mundo – aunque han habido muchos más entre el mundo de los cómicos; pero el mundo no lo reconoce porque no eran tan famosos – nuestro dolor es real. Quizás es más intenso que el dolor de la gente “normal” porque somos entrenados a observar tanta realidad, pensar y sentir tanto. Es como nos ganamos la vida: observando los hechos — casi siempre negativos — procesándolos por el filtro de nuestra personalidad, y convirtiéndolo en arte. Comedia, motherfuckers. Es arte. Los artistas sufren. Leed el ensayo escrito por el brillante cómico y referente Dana Gould (en inglés, traducidlo), que retrata muy bien el fenómeno del cómico deprimido, el payaso auto-destructivo.

En fin: hablo de un montón de cosas extraordinarias para ganarme la vida, y también para poder vivir. Qué increíble es eso? He sido extremadamente afortunada. He gozado de resistencia y tiempo para vencer mis demonios.

Pero no soy valiente.