Me estoy sacando una espina

Queridos lectores: por si penséis que estoy pidiendo opiniones en plan “O.T.” sobre mis habilidades de cantar flamenco… I’m not. Sé que I suck y que no soy flamenca; el empeño se trata de otra cosa. Thank you, arigato y un beso.

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Me apunté a clases de canto flamenco en el Taller de Musics de Barcelona. Llevo tiempo queriendo mejorar mi forma de cantar, que nunca me ha gustado. Entonces decidí volver a las clases, pero con un tipo de música que realmente me gusta y me fascina: el flamenco.

Sólo llevo 3 clases pero he aprendido un montón (tengo mucho que aprender, claro). Mi profesora, Carmen, es una cantante profesional con una voz preciosa. Cuando empezó a cantar ayer en la clase, sólo un trocito de cante de demostración, tuve que luchar para no dejar caer lágrimas, por lo emoción y belleza que trasmitió a la vez.

Blah blah blah. Sé que los guiris siempre dicen lo mismo sobre el flamenco (matizo: los que sienten atraídos; porque he conocido a más guiris a quienes no les gusta o por lo menos no les pilla), pero qué esperáis? Es natural. Para los españoles, estáis acostumbrados a escucharlo pero para los extranjeros, una vez empiezas a escucharlo — y especialmente si eres músico o aficionado a la música — te engancha.

Siempre dicen lo mismo sobre el flamenco: la pasión, los sentimientos que lleva, etc. Pero hablando estrictamente musicalmente, es una música fascinante, con características únicas y muy atrayentes. Como, por ejemplo, su flexibilidad respecto al ritmo y la invención. Para mi, escucho una estrofa de pop o rock o blues, y, con la excepción de algunos temas compuestos por algunos grupos extraordinarios, o de prog-rock o jazz, ya sé cómo sonará el resto de la canción. Es muy predecible. Pero el flamenco, para nada. Nunca sé exactamente lo que van a decir, lo que hará el ritmo, qué giro hará. El flamenco me mantiene atenta. Me pierdo. Y eso me encanta.

Sabéis lo que me atrae al flamenco, a nivel profundo, no sólo estética o musical? Es que me parece un arte — y una forma de vivir — dedicado a trasformar el dolor a la belleza.

Soy Americana, de U.S.A. Para una estadounidense, esta manera de expresarse es toda una revelación. Cómo no podrías ser seducido por ella?

Soy una gran observador de la alquimia. Durante los últimos 20 años, me he dedicado a la stand-up comedy, la cual (para los cómicos americanos, por los menos) es la trasformación de la rabia a risas. Entonces tiene sentido que sería atenta a otros métodos de trasformación de la negatividad a algo positivo.

Confieso: Estoy tan, tan cansada de presenciar crueldad y fealdad. Tan cansada de ver rabia descontrolada y destrucción por todos lados. Mi país natal y sus guerras por todo el planeta. La sociedad americana y la violencia cotidiana, por todas partes, infectando los pueblos y las ciudades igualmente, con matanzas con armas de fuego en escuelas, iglesias, sitios de empleo. La rabia, crueldad y destrucción en mi propia familia. Estoy tan jodidamente cansada de verlo, leerlo, sentirlo clavarme en las tripas.

Estoy bastante segura que por eso el flamenco me atrae. Forma parte del hilo determinante de mi vida: la huída de la fealdad y hacia la belleza. Como dicen en inglés, “Vete adónde está el amor.”

Los gitanos son un pueblo que ha experimentado un montón de injusticia, rechazo, pobreza, privación, y pena. Estas putadas les definen (en parte). Entonces cómo reaccionan a todo eso? A través de amargura, odio, o violencia hacia el mundo afuera?

Que va. Han respondido destapando su tristeza y lamento. Tanto como su huida hacia la belleza con sus detalles más sencillos: un pájaro, un río, una estrella en un oscuro cielo. Sí, estas son letras, algunas de la poesía de Lorca y tal. Pero hablando musicalmente: en el canto, en la guitarra, se trata de belleza, de libertad, celebración… en fin, belleza.

Podría pasar el resto de mi vida estudiando esta belleza.